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La Revolución Tecnológica Dará La Puntilla A Los Trabajadores Menos Cualificados

La revolución tecnológica dará la puntilla a los trabajadores menos cualificados

Credit Suisse analiza el impacto tecnológico en el empleo. España se sitúa entre los países donde más aumenta el empleo especializado.

La irrupción del big data y los avances tecnológicos han transformado de forma considerable el mercado laboral. La inteligencia artificial (IA) ha incrementado las capacidades de máquinas y robots, mejora que ha cambiado la forma de operar de compañías y trabajadores, sobre todo en el caso de los menos cualificados, que para Credit Suisse son los grandes derrotados por el progreso.

En su último informe, la firma helvética proporciona datos que demuestran que las economías europeas se encuentran entre las que mayores progresos han realizado en la automatización de los trabajos que requieren menos cualificación (por ejemplo, trabajadores agrarios, operarios de fábricas o administrativos de registro de datos), lo que ha derivado en la polarización del mercado: han aumentado las oportunidades laborales para la clase media asalariada, mientras que la clase obrera tradicional ha perdido terreno.

Esta evolución divide más que nunca el mercado laboral entre buenos y malos trabajos a la vez que vacía el rango medio. La tendencia, muy acusada ya en EEUU y Reino Unido, empieza a ganar importancia en la Europa continental. Pese a todo, y aunque la transformación será profunda, avanza a un ritmo más lento que en el mercado anglosajón, por lo que aún queda tiempo para que gran parte de los trabajadores se adapten a los cambios en la demanda de mano de obra.

AVANCE ESPAÑOL

El informe analiza el cambio del mercado laboral español y lo compara con tres de las principales economías europeas (Alemania, Suecia y el Reino Unido). Los analistas de Credit Suisse destacan la existencia de una mayor expansión laboral entre los puestos de trabajo con mayor cualificación y mejor pagados en España en relación con el resto de países estudiados.

Esta evolución se traduce en un creciente número de trabajadores independientes que reemplazan a los tradicionales. El modelo proporciona mayor libertad, flexibilidad y control del trabajo por cuenta propia, pero puede hacer perder parte de los derechos adquiridos, así como conllevar menor seguridad económica.

En este sentido, Giuliano Bonoli, profesor de política social en la Universidad de Lausana y uno de los autores del informe, indica: «La idea de que la protección social debe adaptarse a la naturaleza cambiante del trabajo ahora está firmemente integrada en los debates públicos. El desafío que tenemos ante nosotros es preservar los altos niveles de cohesión social y seguridad económica logrados en el pasado en este nuevo mundo económico y tecnológico emergente».

Por su parte, Rafael Lalive y Daniel Oesch, profesores de economía y sociología, respectivamente, en la misma universidad, señalan otros retos a acometer. «En lugar de una economía sin empleo, los dos grandes desafíos en el mercado laboral pueden ser, por un lado, la descolocación masiva y, por el otro, la distribución de las ganancias de productividad. Si bien el cambio tecnológico no llevará al fin del trabajo, sin duda reposicionará a las personas de sus ocupaciones y sectores», aseguran.

Por ello, el último punto del informe trata de aportar ideas para garantizar que la tecnología mejore el mundo laboral y, en última instancia, beneficiar a las futuras generaciones.


Fuente: Expansión.
http://www.expansion.com/economia-digital/innovacion/2019/02/02/5c55dcaeca474192308b4694.html?fbclid=IwAR3OHVoqtBmVNixN9h2P-_ghNDD-HL88FpNiZGFNgMtSRnaCIqwnW4aiMOw